Historia de terror Pero si era sólo un niño

Hilda salía de la panadería con dirección a su casa. Abrió la bolsa y de ésta sacó una mantecada para comérsela durante el trayecto. Iba disfrutando el paisaje hasta que se percató de que una persona estaba siguiéndola.

En el cielo no se vislumbraba ni la más mínima estrella, pues como esa tarde había llovido a cántaros el cielo continuaba cubierto de diversas nubes. La muchacha volteo y respiró aliviada al darse cuenta de que su “misterioso acompañante” era un pequeño niño.

Lo extraño era que un infante caminara sin supervisión por aquellos lares, ya que de vez en cuando se llegaban a presentar fuertes accidentes automovilísticos en algunos cruces de ese paraje.

Al poco rato, la joven sacó de su bolso un llavero que estaba equipado con un pequeño foco led, mismo que apuntó con dirección al pequeño. La mirada del niño estaba completamente perdida y su expresión facial ubicaba que probablemente había sido intoxicado. Como Hilda estaba estudiando enfermería, supuso que lo más prudente era detenerse y ver si podía auxiliar a la criatura.

El chamaquito se acercó a ella lo suficiente para que ésta se diera cuenta de que aquel no era ningún infante, sino un duende espeluznante que tenía intenciones de asesinarla. La bestia trató de detenerla de una de sus piernas, pero la chica fue lo suficientemente diestra como para zafarse sin ser lesionada.

La muchacha tomó del suelo una roca y la aventó en dirección al gnomo, pero este había desaparecido entre la penumbra. Desde ese instante la muchacha no paro hasta llegar a su casa. En un principio sus padres la reprendieron puesto que dejó la bolsa de pan tirada en una calle. Sin embargo, después de relatarles esa historia de terror en donde ella había sido la actriz principal, su conducta cambió puesto que recordaron que ellos también se habían topado con el maligno duende sin saberlo.

Historia de terror Pero si era sólo un niño

Ten cuidado si transitas de noche por caminos sinuosos, ya que también a ti te puede pasar.